El agua estaba fría, o tu cuerpo así lo sentía pues los senos turgentes emergieron tras los velos de tu blusa, me viste, te esperaba.
Las miradas hablaban de deseo.
Te había conocido allí, cuando la oleada agitada de la playa nos revolcó a la orilla
Reímos cómplices y allí en la orilla nos tendimos. Aun la arena permanecía en nuestros rostros y el cuerpo chorreado achocolatado nos presentaba. Las olas persistentes interrumpían nuestro encuentro, e inertes, mirábamos los cuerpos tostados y cálidos, ceñidos en las telas del verano.
Bastó una caricia tiernamente empujada por el remolino tenso del agua al irse, lo que transformó la mirada en una estruendoso hálito de pasión.
Besos salinos, incitantes, provocadores y manos recorriendo el cuerpo como esculpiendo la última mirada y las olas persistentes acompañaban este encuentro.
Hoy te vi, el agua estaba fría y en la orilla te esperaba.
Silvia Azpiazu.
viernes 15 de enero de 2010
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1 comentarios:
Gracias Silvia !!! estupendo tu relato..me encantó...qué genial lo que puede una idea, mover otras cabezas...un lujo...
Un beso.
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