domingo 13 de diciembre de 2009

Miraba por la ventana...

Nos hemos propuesto a manera de juego, con Juan, hacer unos relatos cortos, a partir de una frase, he aqui el resultado, aqui va publicado mi relato, ya pedire el copyright del de Juan...Para la semana proxima, el cuento debe empezar por la frase "Lo que mas temía en la vida...." si alguno se quiere sumar a esta propuesta, pues encantados....tienen hasta el proximo sabado 19 de Diciembre... la extensión máxima, no puede superar dos carillas.

Miraba por la ventana desde su piso en Montmartre. Afuera la lluvia, el frío de una mañana de Noviembre, que aumentaba más su tristeza. Dentro, el calor contenía su pena por la despedida, no solo de la ciudad anhelada y soñada, que hoy se le había vuelto distante y ajena, sino de aquella mujer con la que había compartido el amor desde hacía cinco años, cuando decidió hacer un curso de posgrado.
Se conocieron a los pocos días de llegar, eran estudiantes de periodismo, y la seducción nació, no solo por sus atractivos físicos, sino por compartir ideales y sueños.
Actualmente, ella era la jefa de redacción de Le Monde, él tenía un próspero futuro como comentarista deportivo, el deporte siempre estuvo presente en su vida, destacaba en fútbol, natación y tenis. Para Juliette, la historia, la filosofía y la política, eran sus pasiones. Hija de un escritor de renombre, era feliz en su Paris natal, rodeada de una familia a la que adoraba, amigos entrañables de toda la vida , largas charlas en los cafés,e interminables cenas , que enriquecían aún más, todo lo que por su propia naturaleza aprendía.
Antonio era un hombre de sentimientos muy nobles, siendo capaz de postergar su vida por el repentino fallecimiento de su padre, al que le unía una profunda admiración, que lo obligaba moralmente a retornar a su Barcelona natal, ya que era hijo único, y debía hacerse cargo de la empresa familiar, decisión que Juliette vivió muy mal, ya que la posibilidad de ir a Barcelona e iniciar allí una vida juntos, le suponía renunciar a más de lo que pensaba que podía soportar. Ambos tenían la fuerte convicción de que un amor a distancia, se diluye en la ausencia.
Esa mañana, ella se despertó mucho antes que él, la noche de amor y pasión, se fundió con nostalgia y melancolía, y, con el deseo de no alargar aún más la pena, se fue sin decirle adiós.
Antonio sintió deseos de despedirse de Paris, cogió el metro en Pigalle, hasta el Arco de Triunfo, desde donde recorrería los Campos Elíseos , para terminar almorzando en su bistró favorito. Crema de cebollas y un solomillo con champignones, junto a un exquisito vino blanco. Para el café, eligió el Café de la Paix, deseaba ver la gente pasar, intentando imaginar si serian felices ya que él, solo estaba tranquilo, con la convicción de hacer lo correcto. Admirar una vez mas la fachada de la Ópera fue un placer para los sentidos, luego, se acercó hasta las Galerías Lafayette, a comprar los últimos regalos.
Ya desde el aeropuerto, llamó al móvil de ella, para un último adiós. Ambos se preguntaron mutuamente ¿Qué tal estas – a lo que contestaron un tenue “bien”. Los dos entendían y respetaban sus decisiones, aceptaban que la vida es así, un camino de elecciones.
La misma tristeza y distancia fue apagando los deseos de comunicarse, un mensaje de móvil, un email contando banalidades, perdiendo día a día cotidianeidad.
En Enero, Antonio fue a pasar un fin de semana a los pirineos junto a un grupo de amigos, al regreso, de noche, con el camino lleno de nieve, tuvieron un accidente, que pudo costarles la vida, aunque solo fueron algunos golpes y arañazos.
A través de un amigo en común, Juliette se enteró de lo sucedido, e imaginó, cómo en un instante, se puede perder a una persona tan valiosa.
Antonio?
C´est – moi
Estoy en el Prat, me vienes a buscar?
Te he echado mucho de menos…
El Chorch.(12/2009)